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domingo, 31 de octubre de 2010

En San Juan Copala no se ha dicho la última palabra


Encuentro de Jorge Albino, vocero del Municipio Autónomo de San Juan Copala, con el lingüista y activista Noam Chomsky. México. Septiembre de 2010

Continuará la autonomía

“El municipio autónomo de San Juan Copala no está desaparecido ni va a desaparecer porque tiene el respaldo y apoyo de la gente y de varias comunidades triquis” (comunicado de las autoridades de Copala).

Desinformémonos

Fotografía: Heriberto Rodríguez/ SubVersiones Agencia Autónoma de Comunicación Independiente

Aunque la violencia tiene el nombre de los grupos paramilitares de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) y del Movimiento de Unificación y Lucha Trinqui (MULT), el conflicto que desencadenó la actual destrucción del municipio autónomo de San Juan Copala, en Oaxaca, es complejo y viene de muchos años atrás.

Enrique Gómez Levy, conocedor de la zona triqui y miembro del organismo Enlace Rural, advierte que el triqui que habita en Copala aprendió la violencia desde el siglo XVI, cuando en el lugar jueces, caciques y policías de la Colonia les arrebataban sus mejores tierras, además de que los curas de aquel momento exigían diezmos desproporcionados. Síntoma que parece reflejar no sólo la problemática de Copala, sino una radiografía que explica mucho del México actual, Levy agrega: Los maestros de la región, desde mediados del siglo pasado, fueron convertidos en agentes de partidos, promotores de la subordinación incondicional. Introdujeron la división y la desvaloración de las autoridades tradicionales.

Otra de las razones que Gómez Levy apunta como uno los detonadores de la violencia en esta región se refiere a los recursos naturales con los que cuentan. Algunos cuantos tienen acceso a las ganancias que dejan la venta o producción de los recursos. Levy argumenta dos casos en particular; el primero, el sistema comercial del café, el cual –menciona- es fraudulento, fue corrupto y se llegaba a pagar en especie, con aguardiente o con armas. El otro caso que contextualiza la actualidad de Copala son las reservas de madera y metales, las cuales son codiciadas por los terratenientes de la Costa y del Valle de Putla en la Sierra Sur y de Tlaxiaco.
Enrique Gómez encuentra una causa más a las tantas razones sobre la generación de violencia en esta zona. Cuando surgía –explica- algún líder o militante de la renovación política y productiva de los triquis en Copala, estos eran perseguidos y asesinados, y “nunca se pudo reparar la falta de sus ideales para el bien del pueblo”.

Finalmente, relata Gómez Levy, “la aprobación de un partido político manipulado (del MULT), propició una división a la hora de ejercer el voto y terminó por minar a la izquierda, además de fulminar cualquier esperanza que viniera desde la trinchera de lo político a favor de la gente”.


La actualidad

Segunda quincena de septiembre. Mes de la patria mexicana. Mientras el gobierno festeja el bicentenario del inicio de la guerra de independencia, el pueblo triqui de San Juan Copala, Oaxaca, –declarado autónomo hace tres años- sufre una fuerte embestida paramilitar. Los agredidos lanzan desesperados gritos de alerta a las autoridades y llaman al pueblo a la solidaridad para evitar una masacre.

Algunos sectores sociales responden y también exigen al gobierno brinde solidaridad, pero este brilla por su ausencia. “Ahí no hay paramilitares, ni muertos”, diría el mismo gobernador días después. La omisión gubernamental demostró su alianza con los grupos armados, denunciaría por su parte Jorge Albino, vocero oficial y presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Copala.

“No hubo respuesta a las denuncias. Al contrario, apoyaron al grupo armado para exterminar el proyecto de autonomía”, abundó en entrevista en el programa de radio Perspectiva de las Américas, de la FM KPFK, de California, Estados Unidos., que el pasado 20 de septiembre tuvo como tema central San Juan Copala, la lucha y resistencia de un pueblo Triqui. “El grave delito que comete Copala es revelarse autónomo, exigir derechos como indígenas”, continuó. Desde noviembre del año pasado, San Juan Copala, que además es el centro político y ceremonial de la cultura Triqui, está sometido al asedio de grupos paramilitares, que desde ese mes cerraron todos los accesos. A partir de entonces, sus habitantes han padecido hambre y sed y han sufrido varios asesinatos, violación de mujeres y heridos de balas. Una niña incluso ha quedado paralítica para toda su vida por las balas que le destrozaron la columna vertebral. Estas acciones y emboscadas, según los propios afectados, son llevadas a cabo por la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT) de afiliación priísta y por gente del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT).

El pasado día 13 de septiembre, aprovechando los ruidos de las fiestas oficiales del bicentenario de la independencia, los grupos paramilitares (UBISORT y MULT) tomaron el palacio municipal. Se vivió un momento de suma tensión. Los disparos comenzaron, los atacantes contaban con armas que son propias del ejército, y había toque de queda en el pueblo. “Nos dieron 24 horas para abandonar el proyecto autónomo. Los compañeros resistieron. Este grupo invadió San Juan Copala, agredió a compañeros y compañeras. En estos últimos 25 días hubo 10 muertos y 15 heridos entre los cuales podemos contar a niños y mujeres”, relata Jorge Albino. Los pobladores no pudieron salir de sus casas, pues fueron replegados a tiros por los atacantes. Por parte del gobierno no hubo algún pronunciamiento. “Nos dijeron que éramos autónomos, a ver cómo se las arreglan”, concluye Albino.

Concentrados en los festejos del bicentenario de la independencia en México, los reflectores poco apuntaron hacia el sur del país. Para no dejar aislados a sus compañeros 11 mujeres y 8 niños triquis se declararon en huelga de hambre en la capital del Estado. Exigían el rescate de los compañeros que se encontraban sitiados en San Juan Copala, también de los desaparecidos. Dieron 72 horas para que el gobierno interviniera o tomarían otras medidas. Nadie les hizo caso. Al no haber respuesta por parte del gobierno estatal o federal se levantaron el plantón y se formaron una comisión civil de rescate. En ese contexto, integrantes del MULT entraron y quemaron algunas casas de los pobladores. Los que pudieron salieron y organizaron un plantón como muestra de protesta de lo que acontecía. La zona fue copada ya no solo por grupos paramilitares ya identificados, también participó gente mestiza de la Costa, gente que no es Triqui, según los desplazados.

La similitud de lo acontecido en Copala con lo ocurrido en Acteal es preocupante. El gobierno argumenta que lo acontecido es un problema histórico, intercomunitario, quizás de venganza además de calificar al pueblo triqui como violento. Lo ocurrido en Acteal también fue calificado como problemas entre comunidades. En casos como el que acontece en Copala, el gobierno actúa sólo cuando la problemática tiene una repercusión internacional, ya que recibe presión por parte de muchas organizaciones e incluso naciones por esclarecer lo ocurrido, sin embargo cuando se mantiene en un ámbito local suele no ocurrir ninguna acción.

La entrada de la policía o del ejercito no es una buena solución para el conflicto, opinó Gaspar Rivera, Coordinador General del FIOB (Frente Indígena de Organizaciones Binacionales), una organización que ha estado siguiendo muy de cerca el conflicto Triqui y pronunciándose al respecto: “Ni el ejército ni la policía llegarán con términos pacíficos, llegarán con mucha fuerza y se formará otra fuente de conflicto”. El programa de radio fue transmitido desde la sede del FIOB, en California.

El pasado miércoles 22 de septiembre lograron escapar del cerco los últimos 50 simpatizantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) de Copala. Abandonaron la comunidad por la noche en medio de veredas y atajos para no ser descubiertos. Según Reina Martínez Flores, quien es la vocera de las mujeres en huelga de hambre, los últimos simpatizantes del MULTI llegaron a pueblos aledaños y están a salvo. Sin embargo sigue gente desaparecida. Como represalia por la huída la gente del UBISORT y MULT quemaron y derribaron una docena de casas. Raymundo Reynoso, periodista y conductor del programa, hace un alerta: “Es una situación seria, se prevé un atentado como el que ocurrió en Acteal en diciembre de 1997”.

El 28 de septiembre de 2010, en un comunicado, el municipio autónomo de San Juan Copala señaló: “Los paramilitares del MULT y de la UBISORT quemaron y destruyeron nuestras casas, saquearon y robaron nuestros huipiles, enaguas, textiles, collares, ropa, cobijas, camas, sillas, mesas, televisores, grabadoras, refrigeradores, gallinas, guajolotes, entre otras cosas y masacraron a nuestros perros. Se adueñaron de todo nuestro patrimonio que nos ha costado conseguir toda nuestra vida con el sudor de nuestra frente, dejándonos sin nada y obligándonos a desplazar a otras comunidades simpatizantes del Municipio Autónomo de San Juan Copala y a nuestro plantón de la ciudad de Oaxaca…. A pesar de lo anterior, les informamos que el Municipio Autónomo de San Juan Copala no está desaparecido ni va a desaparecer porque tiene el respaldo y apoyo de la gente y de varias comunidades triquis”.

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