Con una computadora, internet, televisión y Kinect se puede iniciar el
tratamiento de rehabilitación virtual por deterioro cognitivo, Parkinson
o Alzheimer
DIARIOCAMBIO. Se para frente a la pantalla, estira los brazos, cierra y abre las
manos como preparándolas para una tarea difícil, mira fijamente como su
cuerpo virtual es puesto dentro de una barca, ella, con su cuerpo
multidimensional, se coloca en la misma posición; su terapeuta y
compañera de misión le avisa: se va a meter el agua a la barca.
“Sí, para que no se meta debo atrapar las tablitas y ponerlas en su
lugar”, responde segura María de la Luz sin desviar la mirada de su
objetivo; inicia el juego, se estira para tomar la primera tabla con
cuidado y lo más despacio que puede baja el brazo para colocarla sobre
el hoyo, repite el procedimiento con las ocho tablas restantes
esforzándose en cada movimiento; al final logra evitar la inundación, se
relaja y sonríe satisfecha.
María de la Luz, sufre de deterioro cognitivo que le impide controlar
la fuerza con la que se mueve, es una de las 18 pacientes del primer
centro de salud en México en implementar la rehabilitación virtual.
El equipo es sencillo: una computadora con internet, una televisión y
un Kinect. Los videojuegos que se usan son prescritos por un
especialista que incluye movimientos personalizados con base a las
necesidades del participante.

Su fundador
Gustavo Loreto aclara que la telerehabilitación no
sustituye a la rehabilitación tradicional pero sí ayuda a acelerar los
resultados: “es un complemento que puede hacerse desde casa sin tener
que pasar horas en el tráfico para trasladarte a una clínica”.
María de la Luz físicamente tiene 85 años pero su mente no registra que
tiene esa edad; ella sabe los años que tiene pero asegura que se siente
como de 15, entonces se mueve con esa fuerza y con esa velocidad, lo
que le ha causado varios accidentes al caerse o chocar con los demás.
Jugar “Achicar la barca” le permite a su cerebro conectar con su mano y
colocarla exactamente donde quiere. El juego permite trabajar con la
coordinación visomotora (capacidad de movernos de forma rápida y
precisa), los movimientos son contenidos y sin velocidad, mientras los
hace debe realizar el razonamiento completo: “qué tengo que hacer, qué
tan lejos está esa tabla y qué tan alto tengo que ir”.
La mejora en María de la Luz, tras dos semanas de rehabilitación
virtual, han sido muy clara: dejó de chocar con los demás, dice su
terapeuta. Cuando ella caminaba y si tenía un espacio de un metro entre
dos personas chocaba con alguno de los dos, ahora ya calcula la
distancia y la forma en que tiene que entrar en el hueco.
“Si pusiéramos ahora a Luz dentro de un laberinto podría salir, hace
dos semanas no; hubiera intentado pasar a fuerza por el cerco porque no
tenía una relación que le dijera: tienes que dar la vuelta y buscar un
hueco”, comentó su terapeuta Marcela Casillas.
La rehabilitación virtual puede utilizarse para tratar deterioro
cognitivo, enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer; con terapia
tradicional tardaría el doble de tiempo.
Jugar videojuegos le devolvió la movilidad a su mano…
Don Ramón sufrió un infarto cerebral que le afectó el movimiento de
toda la parte derecha de su cuerpo; su mayor deseo era poder mover
nuevamente su mano.
A sus 67 años, su cerebro borró el lado derecho de su cuerpo, por lo
que es necesario recordarle que sí existe y que hay que utilizarlo;
después de realizarle estudios minuciosos se determinó que el mejor
juego para él es uno que lo obligue a recargar su lado derecho, estirar
su mano y pierna derecha. El elegido fue “Llenar la silueta”, consiste
en un molde de galleta que se pone en diferentes posiciones y el jugador
debe copiarlas para caber en él.
Además, para trabajar su equilibrio, coordinación y lateralidad
(capacidad de diferenciar entre la derecha y la izquierda), juega
“Alcanzar las dianas”, en el que debe estirarse para alcanzar unos
caramelos, en su caso éstos son rojos y azules que se refieren a
izquierda y derecha.
El sistema de rehabilitación virtual arroja por medio de gráficas el
número de aciertos, el número de puntos durante los aciertos y el tiempo
en que los realiza; lo que permite conocer la evolución exacta.
Su hijo mayor, que lo ve una vez a la semana, se dice impresionado de
los cambios que ha notado en su papá, “camina más derecho y ya no se
tropieza”.
“La campeona” combate el Alzheimer pisando cubos…
Esperanza, a quién sus compañeros llaman “la campeona” porque
no hay
quién le gane en el boliche virtual, a sus 64 años sufre Alzheimer.
La enfermedad ya no le permite moverse sola. A la hora de comer o de ir
al baño lo debía hacer acompañada, pero ahora después de dos semanas de
jugar Kinect eso ha cambiado.
El juego que han destinado para mejorar su estado “Los cubos”, consiste
en pisar los cuadros de colores que se iluminan en un tablero. Desde la
primera vez que lo jugo fue intuitiva, al ver un cuadro iluminado
inmediatamente dijo “ese lo piso”. Si bien su juego favorito es el
boliche, Esperanza manifiesta que “le encanta” pisar cuadros.
En cuanto le dicen que es su turno de jugar Esperanza se coloca frente a
la pantalla, ignora todo a su alrededor y trata de concentrarse lo más
que puede; comienza a saltar de un lado a otro, con la ayuda de su
terapeuta, tratando de pisar los cubos, esta vez no se le va ni uno,
celebra levantando las manos y chocándolas con las de su ayudante.
“La campeona” está más atenta, aguanta más en las actividades que
implican concentración y sigue mejor las indicaciones en las
actividades. Su maestro de yoga dice que le costaba mucho trabajo cuando
le indicaba que subiera la mano derecha por arriba de la cabeza, “ella
no hacía bien la indicación y ahorita sí responde”.
Esperanza está más consciente de su cuerpo y sobre todo es capaz de
medir sus espacios: a la hora de la comida si le decían que su vaso era
el que estaba frente a ella, agarraba el que estaba a un lado; ahora ya
recordó el concepto de adelante y es capaz de alcanzar su vaso.
Su hija Natalia la ve más contenta. Como si fuera una niña, se emociona
de lo que puede hacer “ya puede ir al baño sola, otra vez”.
Milenio