Por Lorenzo Meyer/Periódico Reforma
AGENDA CIUDADANA
PEMEX
La
posición del Presidente y de su partido es que su propuesta de reforma
energética no va en contra de Pemex ni de su esencia. Sin embargo, si
bien el objetivo de "Los Pinos" no es acabar con la empresa que nació
para ser la joya de la corona del esfuerzo nacionalista de la Revolución
Mexicana, su consecuencia sería castrarla en favor del capital privado
nacional y extranjero.
 |
| Se aceptan reales brasileños, euros, dolares:Aviles |
El título de esta columna es un
proverbio latino: "la corrupción de los mejores es la peor" y
desafortunadamente le viene muy bien a Pemex. Esa gran empresa, producto
de la expropiación y nacionalización petrolera de 1938, se concibió
como símbolo de los esfuerzos de México por darle contenido al concepto
de soberanía. Sin embargo, la corrupción de los gobiernos encargados de
conducir a la empresa y de un sindicato que cobró en exceso el apoyo que
dio primero a la nacionalización, y luego al PRI, terminó por pervertir
el proyecto. Indicadores hay muchos: la compañía estatal noruega
Statoil necesita cuatro veces menos trabajadores para sacar la misma
cantidad de petróleo que Pemex, las reservas petroleras probadas
mexicanas sólo alcanzan para 10 años, se importa la mitad de las
gasolinas, etcétera. Y, pese a todo, la empresa tiene menores costos de
producción, exploración y desarrollo que Statoil y es la quinta
productora mundial de petróleo.
 |
| Tesoro escondido: El Fisgón |
Las ineficiencias de nuestra
compañía petrolera son, en gran medida, producto del mal trato que la
clase política le ha dado a una empresa rentable por naturaleza y
vocación. Ese mal estado de Pemex es lo que ha justificado que sus
críticos locales e internacionales hagan a un lado sus éxitos y
enarbolen, como la única vía para salvarle a ella y al futuro mismo de
México, la entrega de lo esencial de la actividad petrolera a la empresa
privada ¡incluida la heredera de los expulsados en 1938!
Pemex
no surgió de un proyecto largamente planeado sino de una crisis. Pero
ese hecho inesperado -el rechazo de las empresas extranjeras a una
decisión laboral de la autoridad- se dio en un entorno caracterizado por
una larga y peligrosa lucha entre los gobiernos de la Revolución y un
puñado de empresas extranjeras por el reparto de la renta petrolera. A
su vez, esas empresas eran parte del conjunto de fuerzas que ya habían
colocado a México como un pedazo de la amplia periferia internacional
donde la soberanía de los que ahí se encontraban era inexistente o muy
relativa.
El esfuerzo de la Revolución por dar al país una
identidad y un mejor lugar en el sistema internacional llevó en varias
ocasiones a adoptar posiciones antiimperialistas y en otras a ceder a
presiones externas. La coyuntura que hizo surgir a Pemex como empresa
pública y a cargo del desarrollo de un recurso natural, no renovable y
estratégico, terminó por ser la más acabada concreción del nacionalismo
constructivo mexicano. Sin embargo, el autoritarismo priista que hizo de
la corrupción parte del estilo y de la esencia del arte de gobernar
llevó a que ese éxito, Pemex, se contaminara de lo peor: la corrupción
por la vía de su sindicato y de la enorme red de contratos que
implicaron ganancias privadas ilegítimas. La llegada del PAN a la
Presidencia no significó cambio alguno (Ana Lilia Pérez, Camisas azules,
manos negras. El saqueo de Pemex desde Los Pinos, Grijalbo, 2010).
LA INTERPRETACIÓN INACEPTABLE DEL PROYECTO CARDENISTA
 |
| El juego de la repetición: El Fisgón |
Con
el retorno del PRI a la Presidencia en 2012, el esfuerzo desplegado
desde el alemanismo por reintroducir al capital privado al campo
petrolero ha alcanzado una fuerza que hoy le permite a Enrique Peña
Nieto, y a los intereses que le apoyan, estar en una buena posición no
sólo para extender más las operaciones de empresas privadas en ese
sector, sino para modificar la Constitución misma, para asegurar
legalmente las posiciones ganadas y extenderlas -y mucho- a costa del
proyecto nacionalista original.
Peña Nieto y su grupo han tenido
la audacia -esto se les reconoce- de intentar legitimar su esfuerzo de
desvirtuar el legado del presidente Cárdenas argumentando que su
propuesta de reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales
-contrarreforma- no es otra cosa que volver a los orígenes del
cardenismo, pues en el decreto publicado en el Diario Oficial del 9 de
noviembre de 1940, en el artículo 7 de la ley reglamentaria del artículo
27 en materia de petróleo, se señala que podrían celebrarse contratos
con particulares para llevar a cabo por cuenta del gobierno, trabajos de
exploración y explotación del petróleo. Sin embargo, y según el
artículo 9, esos contratos sólo podrían celebrarse con mexicanos o con
sociedades "integralmente" mexicanas.
ADEMÁS DEL TEXTO ESTÁ EL CONTEXTO
En
1940, la prioridad de Cárdenas era salvar a la expropiación y al Pemex
recién nacido. En ese momento crítico desde luego que hubiera sido
bienvenida casi cualquier empresa privada con capital y experiencia que
hubiera querido colaborar con el improbable Petróleos Mexicanos. Fue por
eso que Cárdenas aceptó los servicios de una empresa norteamericana con
buques tanque -Davis & Co.- para transportar petróleo mexicano a
Europa e intercambiarlo por productos alemanes e italianos pese a la
innegable hostilidad de Cárdenas hacia el nacional socialismo y el
fascismo. En 1940, cuando se hizo la modificación constitucional que hoy
Peña Nieto toma como escudo, ya se había perdido el intercambio con
Alemania e Italia pues la Segunda Guerra los cortó y se buscaban nuevas
salidas. En suma, Cárdenas hubiera propiciado un acuerdo con el mismo
diablo si eso aseguraba la nacionalización petrolera.
Sin
embargo, hay otro Cárdenas que a inicios de los 1950 reacciona cuando la
supervivencia de Pemex ha quedado relativamente garantizada pero el
gobierno de Miguel Alemán -profundamente anticardenista- abría el campo
para que varias empresas norteamericanas buscaran y extrajeran petróleo
mediante los llamados "contratos riesgo".
En 20 artículos de
periódico publicados al final del gobierno de Alemán, un legislador
michoacano, Natalio Vázquez Pallares, y a quien se consideró plenamente
identificado con Cárdenas, condenó los contratos alemanistas como
contrarios a la letra y espíritu del artículo 27 cardenista, pues la
intención siempre fue que "la exploración, la explotación, el
transporte, el almacenamiento, la refinación, la distribución del
petróleo y la elaboración y distribución del gas artificial" fuera hecha
sólo y exclusivamente por mexicanos. Por tanto, la presencia de
empresas privadas extranjeras en el campo petrolero era inadmisible (En
defensa de nuestro petróleo, Universidad Michoacana, 1994, pp. 135-136).
Años después, en una carta del 30 de marzo de 1968 a Jesús Reyes
Heroles, el propio Cárdenas condenó expresamente los contratos dados por
Alemán a empresas privadas porque no respetaron "el espíritu
nacionalista de la expropiación de 1938 y de la Reforma Constitucional
de 9 de noviembre de 1940" y aplaudió que finalmente esos contratos se
hubieran cancelado (La Jornada, 9 de agosto).
 |
| Peña es la Ley: el Fisgón |
CONCLUSIÓN
El
Cárdenas al que apela Enrique Peña Nieto para justificar la ampliación
del campo de lo privado en materia de petróleo no puede ser la base
histórica de la política privatizadora que él pretende.